El artículo recomendado de esta semana es este sobre la reflexología podal, encontrado en el blog Dr. Aust's Spleen.
Me encanta esta parte: "El origen de la reflexología está en el Antiguo Egipto, India y China". Vaya, como los quiroprácticos.
viernes, 11 de junio de 2010
miércoles, 9 de junio de 2010
La gran mentira de la prevención de riesgos laborales.
No pensaba escribir nada hasta el día 20, pero ayer presencié algo que colmó el vaso de mi incontinencia verbal (o escrita, mejor dicho).
Pero claro, esto es España. Y aquí hacemos las cosas de otra manera.
Limpio y sin marcas.
Y ya que te pones, haces una nueva web corporativa (más desgravaciones), y te llenas la boca de cosas del estilo:
Personalmente no veo la diferencia entre este comportamiento, y el del tipo que abandonó a un trabajador suyo, con un brazo amputado, en la puerta de un hospital. Bueno, a lo mejor es una cuestión de dinero y de marketing empresarial.
Pero el colmo de la fetidez llegó ayer.
Todo el mundo sabe que el gobierno premia a las empresas que tienen pocos accidentes, sea en forma de subvenciones, reducciones de cuotas, etc. Y no sólo eso. Sanciona a las empresas que acumulan accidentes y enfermedades profesionales. Como no conozco los detalles (pero no se preocupen, estoy en ello, y serán informados con detalle en unos días) no voy a extenderme demasiado. Lo que sí es seguro, es que una empresa puede deducirse cualquier gasto en programas de reducción de accidentes.
Pero claro, esto es España. Y aquí hacemos las cosas de otra manera.
Para bajar los accidentes tienes dos opciones. Tomas medidas y tratas de evitar lo que le ha ocurrido a tus trabajadores en el pasado, o eres un pirata un poco creativo y "maquillas" las cifras para que parezcan otra cosa ¿Que tienes accidentes leves, como cortes, contusiones...? Impides que los accidentados acudan a la mutua o al servicio de urgencias, y les das el día libre: Eso no es nada, te vas a casa, un poco de hielo, descansas hoy y mañana como nuevo.
¿Que el número de accidentes de ese tipo se te va de las manos? No problem, te sacas de la manga un programa llamado Cero Accidentes, das una prima a toda la plantilla si no hay accidentes (traducido: si no se declaran los accidentes), y ellos mismos te ahorrarán la coacción necesaria para no ir a la Mutua.
Limpio y sin marcas.
Y de paso, haces ropa de trabajo con ese eslogan y la repartes entre los pringaos trabajadores, y ¡Ale hop! Ya tienes algo que desgravarte (y carteles, cartas a los trabajadores, trípticos...). Hasta les pagas el café (os juro que esto es verídico).
Y ya que te pones, haces una nueva web corporativa (más desgravaciones), y te llenas la boca de cosas del estilo:
[...] que nuestros colaboradores y contratistas trabajen en el ambiente más seguro posible sintiéndose motivados y satisfechos por ello. [...] investigación de los accidentes e incidentes para proponer aquellas medidas preventivas que ayuden a evitarlos.
Alcanzar el reconocimiento de la comunidad por disponer de centros seguros y con buenas condiciones de trabajo.
Personalmente no veo la diferencia entre este comportamiento, y el del tipo que abandonó a un trabajador suyo, con un brazo amputado, en la puerta de un hospital. Bueno, a lo mejor es una cuestión de dinero y de marketing empresarial.
Luego, por supuesto, está la connivencia de las Mutuas y los centros concertados. No me creo que se declaren todas las EP (enfermedades profesionales, véase por ejemplo cualquier epicondilitis en un trabajador de una planta industrial), que conllevan no sólo una penalización económica a la empresa, sino también una inspección de la Seguridad Social. Antiinflamatorios, unos días de reposo (con sueldo), todas las facilidades del mundo para ir a rehabilitación a la hora que el paciente quiera (incluído el horario de trabajo), pero de investigación o declaración de EP, nada de nada.
En honor a la verdad, diré que no todos los profesionales de la medicina (de las mutuas) hacen esto, y si lo hacen (no los justifico) es por presiones de la dirección y las grandes empresas (que aportan grandes cantidades de dinero en forma de cuotas a las arcas, cada vez más reducidas, de las mutuas laborales). No mola que tu jefe te amenace de forma velada porque es una empresa que tiene muchos trabajadores asegurados o te diga hay que tratarlos bien, o se irán a otra mutua. Yo le diría "Querido jefe, Váyase usted a la mierda, el médico soy yo, y se haré lo que crea oportuno". Pero claro, yo no soy el médico.
Aún así, si el trabajador no consiente, y la mutua no traga, la empresa suele denegar el parte de asistencia y no reconocer el accidente laboral, con lo que la cosa acaba en los tribunales, siempre que el trabajador pueda permitirse un proceso legal lento, caro y muchas veces inútil. Como siempre, la clase empresarial española dejando el listón bien alto, no podía ser menos.
Entra un accidentado por la puerta, acompañado de un directivo trajeado. El paciente sangra (voy a ahorrarles los detalles, pero la cosa tenía mala pinta), y lo pasamos a la sala de curas. Mientras se le explora y se le atiende, salgo a continuar con mi trabajo en el gimnasio, cuando el empresario me para en el pasillo y me pregunta "¿Le vais a dar el alta hoy, o mañana cuando venga a revisión de la herida?". Si hooombre!!! ¿Como se puede tener tanto morro? ¿Qué pasa, que os han jodido las cifras de este mes, y estás intentando escamotear el accidente?
Luego me entero de que, mientras el paciente estaba en la sala, el empresario facilita los datos y la descripción del accidente a mi compañera de administración. Me huele a muerto a que la versión del jefe y del trabajador no coincidirá 100% (no les cuento lo que pasó, porque violaría la confidencialidad; hablando de lo cual, he de decir que todo lo comentado aquí, se dijo en el pasillo, con los pacientes de la sala de espera y rehabilitación con la oreja puesta, no en el transcurso de una consulta).
Como no se puede hacer mucho para cambiar la mentalidad del empresario medio (salvo quizá meterlos a todos en una isla, para que puedan pedir allí la reducción del coste del despido a sus anchas), es imprescindible que los trabajadores empiecen a defenderse, a la de ya. Aunque siempre tienen la opción de cambiar de trabajo, que suele ser lo más razonable al final, cuando uno tiene que aguantar según qué cosas.
Quiero animar a los trabajadores a que denuncien cualquier práctica que ellos consideren abusiva, a la inspección de trabajo (pinchen aquí para ver cómo y dónde). Pueden estar tranquilos, la empresa no sabrá que han sido ustedes en ningún momento:
Conforme al artículo 13.2 de la Ley 42/1997, de 14 de noviembre, Ordenadora de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social, no se tramitarán las denuncias anónimas, siendo la identificación del denunciante necesaria para la remisión del informe sobre las actuaciones de comprobación y medidas administrativas llevadas a cabo con relación a los hechos denunciados y frecuentemente utilizada por el funcionario actuante para aclarar o completar ciertos extremos de la denuncia; todo ello, sin perjuicio de la posibilidad del propio denunciante de solicitar cita con dicho funcionario.
Los Inspectores y Subinspectores tienen el deber de considerar confidencial el origen de las denuncias, estando obligados a no revelar la identidad de los denunciantes a las empresas objeto de inspección.
Que pasen una buena semana.
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jueves, 3 de junio de 2010
Autor recomendado: Steven Novella
No recuerdo si he hablado alguna vez de Steven Novella, un neurólogo y escéptico del que me declaro fan sin tapujos. Esta semana ha sido publicado en Nature Neuroscience un estudio sobre la acupuntura (que en realidad habla de un posible mecanismo inespecífico de regulación del dolor, pero prefiero que os lo explique el amigo Steve). Pinchad aquí para leer la opinión de Novella. Y aquí para ver el artículo original. Es gracioso como un interesante artículo (por lo menos para los que hacemos punción), queda en ridículo añadiendo un poco de misticismo y falacias históricas en el prólogo.
Y ya que estoy, os dejo otra perla de Steven hablando sobre la dificultad de los seres humanos para aceptar el nuevo conocimiento científico. Algo a tener en cuenta por aquellos que intenten difundir, con más o menos éxito, la ciencia y la razón frente al pensamiento mágico y la superchería.
Espero que os guste. Bona nit.
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